La depresión puede estar más cerca de la cura, según apunta un grupo de investigadores estadounidenses, que ha estudiado los impulsos eléctricos naturales de esta enfermedad para así, poder contrarrestarlos.

La depresión crea un patrón eléctrico natural en una parte del cerebro. Este impulso es uno de los causantes de los síntomas de esta enfermedad. Un estudio publicado por investigadores estadounidenses indica que esta corriente eléctrica se puede contrarrestar, aliviando a la persona con depresión.

Los investigadores, pertenecientes a la Universidad de Carolina del Norte, han aplicado una corriente eléctrica alterna débil enviada a través de electrodos conectados al cuero cabelludo. De esta manera han conseguido revertir los efectos de la corriente eléctrica depresiva. El tratamiento mejoró notablemente los síntomas de depresión en aproximadamente el 70% de los participantes.

La investigación sienta las bases para que estudios más amplios utilicen este tipo específico de estimulación cerebral llamada estimulación de corriente alterna transcraneal (TACS) para tratar a las personas diagnosticadas con depresión mayor. El estudio contó solo con 32 personas porque este tipo de enfoque nunca se había hecho antes, según explican los autores.

El nuevo tratamiento queda así documentado para su uso futuro. El enfoque de TACS de este estudio es diferente a la técnica de estimulación cerebral más común llamada estimulación directa transcraneal (TDCS), que envía un flujo constante de electricidad débil a través de electrodos conectados a varias partes del cerebro.

22 de 32 personas con depresión mejoraron sus síntomas

Los investigadores reclutaron a 32 personas con diagnóstico de depresión y examinaron a cada participante antes según la Escala de Clasificación de Depresión de Montgomery-Åsberg (MADRS), una medida estándar de la depresión. Los participantes fueron separados en 3 grupos. Un grupo recibió la estimulación simulada de placebo: un breve estímulo eléctrico para imitar la sensación al comienzo de una sesión de TACS.

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Otro grupo recibió una intervención de TACS de 40 hercios y un tercer grupo recibió una corriente eléctrica de 10 Hertz TACS. Cada persona recibió el tratamiento durante 40 minutos en 5 días consecutivos. Ninguno de los participantes sabía en qué grupo estaban. Cada participante repitió el test MADRS tras 5 días después del tratamiento, de nuevo a las dos semanas, y finalmente, a las 4 semanas.

El equipo encontró que los participantes del grupo tratado con 10 y con 40 hercios presentaron una mejoría a partir de las 2 semanas de tratamiento. En este tiempo, los investigadores calculan que el 70% de los participantes disminuyeron sus síntomas depresivos en un 50%. Esto significa que, de las 32 personas participantes, unas 22 mejoraron en las dos semanas de tratamiento. Pasadas las 4 semanas, los pacientes redujeron sus síntomas casi un 20% más.